miércoles, 9 de marzo de 2016

Libro de Filosofía 4to 2016 - Tomo 1.

2016


Unidad I

Introducción al pensamiento filosófico.



Parte I: ¿Cuándo comenzó la filosofía? ¿Cuál es el origen de la filosofía?

“(…) Sin embargo, comienzo no es lo mismo que origen. El comienzo es histórico y acarrea para los que vienen después un conjunto creciente de supuestos sentados por el trabajo mental ya efectuado. Origen es, en cambio la fuente de la que mana en todo tiempo el impulso que mueve a filosofar. Únicamente gracias a él resulta esencial la filosofía actual en cada momento y comprendida la filosofía anterior.”

Siguiendo la distinción que realiza el filósofo Karl Jaspers procederemos a profundizar el significado que otorga a comienzo y posteriormente a origen de la filosofía.

“El Comienzo es histórico”

A finales del siglo VII a.c. en el seno de la antigua civilización griega surge la filosofía como resultado de la actitud propia del hombre que es la de cuestionar y cuestionarse todo, como resultado de explicar coherentemente la realidad, todo lo que sucede a su alrededor.

En este sentido, el comienzo de la filosofía supuso un proceso complejo en el que el pensamiento racional fue derribando los mecanismos de construcción de representaciones míticas.

Este cambio en el pensamiento ocurre en paralelo con un cambio en la estructura social: de la monarquía, a la aristocracia y de ésta última a la consolidación de la polis griega.

¿Cómo es posible el comienzo de la filosofía? Desde los planteos de tres historiadores del siglo XX, Burnet, Cornford y Vernat.

“a)-La explicación de J. Burnet. Es la llamada tesis del "milagro griego". Según esta hipótesis la filosofía habría aparecido en Grecia de una manera abrupta y radical como fruto de la genialidad del pueblo griego. Esta hipótesis prescinde de los elementos históricos, socioculturales y políticos, por lo que termina por no explicar nada, cayendo en un círculo vicioso: Los griegos crean la filosofía porque son geniales, y son geniales porque crean la filosofía.

La mantiene en su obra "La Aurora de la filosofía griega", (1915).

b)-La explicación de F. M. Cornford. Defiende la tesis del desarrollo del pensamiento filosófico a partir del pensamiento mítico y religioso. Según esta hipótesis la filosofía sería el resultado de la evolución de las formas primitivas del pensamiento mítico de la Grecia del siglo VII antes de Cristo. Para Cornford existe "una continuidad real entre la primera especulación racional y las representaciones religiosas que entrañaba" de tal modo que "las maneras de pensar que, en filosofía, logran definiciones claras y afirmaciones explícitas ya estaban implícitas en las irracionales intuiciones de lo mitológico". En su obra "De la religión a la filosofía", (1912), Cornford explica cómo la estructura de los mitos de Hesíodo en la "Teogonía" se mantiene en las teorías de los primeros filósofos, rechazando éstos solamente el recurso a lo sobrenatural y la aceptación de la contradicción. Destaca la influencia educativa de Homero y Hesíodo en la constitución y posterior desarrollo de la civilización griega, y analiza también cómo algunos de los conceptos que serán fundamentales posteriormente en la filosofía, [ moira (hado, destino), diké, (justicia), physis, (naturaleza), ley, dios, alma, etc.] proceden directamente del pensamiento mítico-religioso griego. 


c)- La explicación de J. P. Vernant, en su obra "Mito y pensamiento en la Grecia antigua", (1965), añade importantes elementos derivados del contexto sociocultural, político y económico de la época para explicar cómo este paso del mito a la racionalidad fue posible, y por qué se produjo en Grecia en lugar de en otra civilización de la época. La inexistencia de una casta sacerdotal, la figura del sabio, el predominio de la ciudad, la transmisión pública del saber, la libertad individual y el desarrollo de la escritura, hacen posible la puesta en entredicho de las explicaciones cosmológicas y su sustitución por una forma de pensamiento que no entrañe la creencia y la superstición propias de los pensamientos mítico y religioso.

La estructura del mito hesiódico (en la "Teogonía") sirve de modelo según Vernant a toda la física Jonia, siguiendo a Cornford. En este mito, en efecto, la realidad se genera a partir de un estado inicial de indistinción, por segregación de parejas de contrarios que interactúan hasta acabar configurando toda la realidad conocida. Existen pues tres momentos fundamentales en el discurrir de la narración: 
1) Se parte de un estado de indistinción del elemento originario. 
2) De él brotan, por segregación, parejas de contrarios. 
3) Conforme a un ciclo siempre renovado se produce una continua interacción de contrarios.

C) Conclusiones

Ahora bien, esta misma estructura la encontramos en las explicaciones de los primeros filósofos jonios, pero en ellos ha tomado ya la forma de un problema: en la filosofía el mito esta racionalizado. El mito es animista, mágico, recurre a lo invisible como fundamento de lo visible, acepta lo sobrenatural y lo extraordinario. La cosmología de los primeros filósofos modifica su lenguaje y cambia de contenido: en lugar de narrar los acontecimientos sucesivos, define los primeros principios constitutivos del ser; en lugar de presentarnos una lucha de dioses nos ofrece un intercambio mecánico de procesos o fenómenos naturales. ¿Cuáles son las condiciones bajo las que se produce este cambio?
Para Vernant, el nacimiento de la filosofía es explicable aduciendo causas históricas y sociales. La inexistencia de una casta sacerdotal en Grecia, dadas las características especiales de la religión griega, elimina la posibilidad de instaurar un dogma religioso, así como la posibilidad de hacer de lo religioso un discurso cerrado, accesible sólo a los que pertenecen a la casta sacerdotal; no hay, pues, secretos que ocultar. El sabio, que es a la vez adivino, poeta, profeta, músico, médico, purificador, curandero, pero distinto del sacerdote o chamán de las religiones orientales, y que tiene el poder de ver y hacer ver lo invisible, divulga sus conocimientos: la enseñanza se opone aquí a la iniciación esotérica en una doctrina. Los conocimientos se divulgan, desembarazándose así de la figura del mago. La expansión de la ciudad, correlativamente al auge económico derivado del comercio fundamentalmente, supone el advenimiento del ciudadano, circunstancia paralela al nacimiento y desarrollo de la filosofía. La importancia del linaje deja paso a la prioridad de la polis, de la comunidad, lo que suele ir acompañado de una organización política que reclama la publicidad. El saber es trasladado a la plaza, en plena ágora, siendo objeto de un debate público donde la argumentación dialéctica terminará por predominar sobre la iluminación sobrenatural.
La filosofía, pues, si bien enraizada en el mito, parece ser una creación original del pueblo griego. Su rechazo de lo sobrenatural, de lo mágico, de la ambivalencia, son signos de una racionalidad que difícilmente podemos encontrar en otras formas de pensamiento anterior.”[1]






















Parte II: Comienzo de la filosofía.
Finales del Siglo VII a.c. principio del siglo VI a.c.
Primeros filósofos (llamados filósofos físicos): Tales, Anaximandro, Anaxímenes.

 





















En opinión de Aristóteles, lo que caracteriza a los primeros filósofos es la búsqueda de una explicación última del mundo: su primer principio o arjé (ρχή). El termino arjé no se encuentra en los fragmentos que conservamos de Tales, y probablemente sea un hallazgo de su discípulo Anaximandro. El Estagirita lo describe arriba en la primera cita como el «elemento (…) primero de todas las cosas». El arjé tiene tres características:
1) Es la fuente de la que todo proviene: «a partir del cual todas las cosas existen y llegan por primera vez al ser».
2) Es el término último en que todo se resuelven: «en el que terminan por convertirse en su corrupción».
3) Es aquello que subyace y sostiene a las demás realidades; lo que permanece a través del cambio: «es necesario que haya alguna sustancia natural (...) de la que nazcan las demás, mientras ésta se conserva».
El arjé que los Presocráticos buscan es, por tanto, una naturaleza o physis (φύσις), entendida no en el sentido moderno, sino como realidad primera y fundamental, capaz de dar una explicación convincente acerca del origen, la estabilidad y el destino del mundo que nos rodea.
Tales
Tales habría nacido a fines del siglo VII y desarrollado su actividad en la primera mitad del siglo VI. Se dice que vivió alrededor de 80 años. Diógenes Laercio sostiene que sus padres fueron Examio y Cleobuline. Heródoto dice que su familia era de origen fenicio, pero lo más probable es que Tales haya nacido en Mileto.

El agua es el primer principio (arjé) de todas las cosas.

La mayoría de los primeros filósofos creyeron tan sólo principios a aquellos que se dan bajo la forma de la materia; pues afirman que el elemento y principio primero de todas las cosas es aquel a partir del cual todas las cosas existen y llegan por primera vez al ser y en el que terminan por convertirse en su corrupción, subsistiendo la sustancia pero cambiando en sus accidentes; porque tal naturaleza se conserva siempre (...), pues es necesario que haya alguna sustancia natural, una o múltiple, de la que nazcan las demás, mientras ésta se conserva. Respecto al número y la forma de tal principio no todos está de acuerdo, sino que Tales, el iniciador de tal tipo de filosofía, dice que es el agua (por lo que manifestó que también la tierra está sobre el agua), tomando, tal vez, dicha suposición de la observación de que el alimento de todas las cosas es húmedo y que el calor mismo surge de éste y vive por éste (el principio de todas las cosas es aquello de donde nacen); de aquí dedujo su suposición y del hecho de que la semilla de todas las cosas tiene una naturaleza húmeda; y el agua es el principio natural de las cosas húmedas. [Metafísica A 3, 983 b 6]
Siempre según Aristóteles, en opinión de Tales la physis es un principio de tipo material que recibe el nombre de “agua”. Que esta era la opinión de Tales, es para Aristóteles un hecho probado: «dice que es el agua». A continuación, intenta explicar el motivo de esta afirmación apelando a consideraciones de tipo “fisiológico” [Kirk-Raven-Schofield 1957: 89]. Aristóteles supone que Tales llegó a esta conclusión a partir «de la observación de que el alimento de todas las cosas es húmedo y que el calor mismo surge de éste y vive por éste» y «del hecho de que la semilla de todas las cosas tiene una naturaleza húmeda; y el agua es el principio natural de las cosas húmedas». Tal vez, a la hora de hacer su elección, comenta más adelante el Estagirita, Tales se vio influido por, o se encuentra en continuidad con, la tradición de los antiguos que sostenían que Océano y Tetis eran los padres del mundo [Metafísica 983 b 30].
Hasta aquí, el parecer de Aristóteles. La naturaleza se define por un primer principio material llamado agua. No conocemos la explicación que Tales daba de por qué es el agua el primer principio de la naturaleza ni cómo a partir de ella se generan los seres o se resuelven al corromperse. Se pueden aducir una serie de razones en parte relacionadas con las avanzadas por Aristóteles. En efecto, el agua es uno de los elementos que más abunda en la naturaleza y que más fácilmente se amolda en y a los otros cuerpos. Por otra parte, no es difícil observarla en sus tres estados, gaseoso, líquido y sólido, así como el paso de uno a otro. Si tomamos en cuenta también que el agua es necesaria para la supervivencia de los vivientes, no resulta ilógico (en el sentido de que se pueden aducir razones) concluir que se trata del elemento necesario para la existencia de todos las demás seres, mientras que ella misma no es generada a partir de cosa alguna previa.
De todas formas, esto no significa necesariamente que Tales identificara sin más el agua de la que tenemos experiencia cotidiana, el agua en cuanto realidad natural, con el agua-primer-principio. Parece natural pensar que el agua que podemos ver, tocar y sentir no sería sino una manifestación más del arjé. Pues para Tales, dicha “agua” es un “principio” de lo que todo proviene, en lo que todo se resuelve y es garante de la solidez de lo real.
Para captar mejor esto último es necesario reflexionar sobre la pregunta que Tales está intentando responder y que nos da la medida de su genio filosófico. En un primer nivel, y aunque la cuestión no esté planteada de manera explícita, nos encontramos frente al primer intento de solución de lo que se convertiría en clásico problema griego de lo uno y lo múltiple. O lo que es lo mismo, del intento de dar razón última de la estabilidad del mundo frente al cambio. En este sentido, Tales sostiene la existencia de un principio de unidad de lo real (el “agua”) y, a partir de este, intenta dar razón de la pluralidad de naturalezas que nos rodean.
Ya en un segundo nivel, podemos columbrar también que en lo que Tales está interesado no es en conocer alguna cosa concreta sino que quiere saber lo que las cosas son, encontrar su explicación última. Se trata de la pregunta por la verdad de las cosas. Qué son de verdad. Cuál es su esencia. Lo que aquí acontece es, en definitiva, la pregunta filosófica por excelencia: la pregunta por el ser. Y Tales da su respuesta, pues al decir que es el agua el primer principio, asume que todo lo que existe forma parte de un único mundo del ser, y que todo lo que existe tiene, por tanto, una propiedad en común.


Actividad: Tales.

1.        ¿Identifica cuál es la pregunta filosófica que intenta responder Tales?

2.        ¿Cuál es su respuesta?

3.        ¿Según sus comentaristas: en qué se basó Tales para afirmar su respuesta?

Anaximandro.

Biografía

Anaximandro de Mileto nació aproximadamente en el 610 a.C. y murió en el 545 a.C. Teofrasto describe a Anaximandro como discípulo y compañero de Tales, siendo unos catorce años más joven que él. Se ocupó, al igual que Tales, de cuestiones prácticas relacionadas con la ciencia y se le atribuye la elaboración de un mapa del mar Negro, probablemente para uso de los navegantes milesios que viajaban por él. Al igual que otros filósofos griegos participó activamente en la vida política de su ciudad, y se le atribuye la dirección de una expedición colonizadora a Apolonia. Respecto a su actividad filosófica se le atribuye la composición de una obra en prosa, "Sobre la naturaleza", en la que expone sus teorías.

Pensamiento

1.

Al igual que Tales buscó el elemento primordial y básico a partir del que se ha generado la realidad; pero a diferencia de él consideró que dicho elemento o "arjé" (término que, al parecer, fue Anaximandro el primero en utilizar) no podía estar constituido por ninguno de los elementos conocidos, como el agua, ni tampoco por ninguna clase particular de materia. Si ese primer elemento era la causa material de todo lo existente había de ser la causa, por lo tanto, de toda materia particular, por lo que dicho principio no podía identificarse con ninguna materia particular. Siendo su principio, su comienzo, su fuente, había de ser algo necesariamente distinto; pero dado que nosotros sólo conocemos las formas particulares de materia que emanan de ese primer principio hemos de concluir que el "arjé" tiene que ser una materia desconocida para nosotros y, en cuanto tal, una materia indeterminada, indefinida, ilimitada, a la que Anaximandro da el nombre de "ápeiron". Eso es lo que parece transmitirnos alguno de los fragmentos conservados de Anaximandro.

Según Aristóteles

"... lo infinito no tiene principio..., sino que parece ser ello el principio de los demás seres y que todo lo abarca y todo lo gobierna, como afirman cuantos no postulan otras causas fuera de lo infinito, tales como el espíritu o la amistad; el infinito, además, es un ser divino, pues es inmortal e indestructible, como afirman Anaximandro y la mayoría de los físicos teóricos". (Aristóteles, Física, 4)

Según Simplicio

"... alguna otra naturaleza ápeiron de la cual nacen todos los cielos y los mundos que hay dentro de ellos. El nacimiento a los seres existentes les viene de aquello en lo que se convierten al perecer, según la necesidad, pues se pagan mutua pena y retribución por su injusticia según la disposición del tiempo, como Anaximandro dice en términos un tanto poéticos". (Simplicio, Física 24,17) 
2. La cosmología de Anaximandro está dominada por la idea de la pluralidad de mundos existentes, generados a partir de un movimiento eterno mediante el que son separadas unas cosas de las otras, en un juego de oposición de contrarios tan común en la época y que volveremos a encontrar en otros filósofos; en ese movimiento cósmico el predominio de un elemento significaría una injusticia que tiene que ser necesariamente reparada, como el predominio del verano va seguido del invierno, y viceversa. 

3. Vemos, en definitiva, que Anaximandro afirma como primera causa de la realidad una causa material: lo indefinido, lo indeterminado, lo infinito, a partir de la que evoluciona todo lo real. En la medida en que se niega a identificar esta primera causa con un elemento material particular su pensamiento supondrá un avance con respecto a Tales, en cuanto significa un considerable esfuerzo de abstracción y coherencia racional.


Anaxímenes

Biografía

Anaxímenes de Mileto nació en Mileto en el 585 a.C., aproximadamente, y murió en el 524 a.C. También Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de Anaximandro siendo, al parecer, unos veintidós años más joven que él. Se le atribuye la composición de un libro, "Sobre la naturaleza", escrito, según Diógenes Laercio, "en dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin superfluidades".

Pensamiento

1.

Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la determinación del primer principio o "arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la importancia del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en las nociones de "condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la condensación del agua de lugar a la constitución del hielo, de la tierra; y la condensación de la tierra da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el proceso inverso lo representa la rarefacción: piedra, tierra, agua, nubes, aire y, por último la rarefacción del aire produciría el fuego.

2.

En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes está intentando basar la explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo; encontramos en él, por lo tanto, un intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de llevar a la unidad la diversidad de la realidad observable.


Actividad entorno a Anaximandro y Anaxímenes..
1.      ¿Cuál es el principio (arjé) según Anaximandro? ¿Cuáles son sus características?
2.      ¿Describe Anaximandro el proceso por el cuál surge todo lo presente en el mundo?
3.      ¿Cuál es el principio (arjé) según Anaxímenes? ¿Cuáles son las conjeturas entorno a cómo llega a ese principio primordial?
4.      ¿Por qué se afirma que el pensamiento de Anaxímenes es un retroceso con respecto a Anaximandro?
      5. ¿Por qué mecanismos se forman los elementos del mundo según Anaxímenes?



Parte III- El origen.

Los orígenes de la filosofía .[2] por Karl Jaspers

La historia de la filosofía como pensar metódico tiene sus comienzos hace dos mil quinientos años, pero como pensar mítico mucho antes.
Sin embargo, comienzo no es lo mismo que origen. El comienzo es histórico y acarrea para los que vienen después, un conjunto creciente de supuestos sentados por el trabajo mental ya efectuado. Origen es, en cambio, la fuente de la que mana en todo tiempo el impulso que mueve a filosofar. Únicamente gracias a él resulta esencial la filosofía actual en cada momento y comprendida la filosofía anterior.
Este origen es múltiple. Del asombro sale la pregunta y el conocimiento, de la duda acerca de lo conocido el examen crítico y la clara certeza, de la conmoción del hombre y de la conciencia de estar perdido la cuestión de sí propio. Representémonos ante todo estos tres motivos.
Primero. Platón decía que el asombro es el origen de la filosofía. Nuestros ojos nos "hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste". Este espectáculo nos ha "dado el impulso de investigas el universo. De aquí brotó para nosotros la filosofía, el mayor de los bienes deparados por los dioses a la raza de los mortales". Y Aristóteles.: "Pues la admiración es lo que impulsa a los hombres a filosofar: empezando por admirarse de lo que les sorprendía por extraño, avanzaron poco a poco y se preguntaron por las vicisitudes de la luna y del sol, de los astros y por el origen del universo."
El admirarse impele a conocer. En la admiración cobro conciencia de no saber. Busco el saber, pero el sabes mismo, no "para satisfacer ninguna necesidad común".
El filosofar es como un despertar de la vinculación a las necesidades de la vida. Este despertar tiene lugar mirando desinteresadamente a las cosas, al cielo y al mundo preguntando qué sea todo ello y de dónde todo ello venga, preguntas cuya respuesta no serviría para nada útil, sino que resulta satisfactoria por sí sola.
Segundo. Una vez que he satisfecha mi asombro y admiración con el conocimiento de lo que existe, pronto se anuncia la duda. A buen seguro que se acumulan los conocimientos, pero ante el examen crítico no hay nada cierto. Las percepciones sensibles están condicionadas por nuestros órganos sensoriales y son engañosas o en todo caso no concordantes con lo que existe fuera de mí independientemente de que sea percibido o en sí. Nuestras formas mentales son las de nuestro humano intelecto. Se enredan en contradicciones insolubles. Por todas partes se alzan unas afirmaciones frente a otras. Filosofando me apodero de la duda, intento hacerla radical, mas, o bien gozándome en la negación mediante ella, que ya no respeta nada, pero que por su parte tampoco logra dar un paso más, o bien preguntándome dónde estará la certeza que escape a toda duda y resista ante toda crítica honrada.
La famosa frase de Descartes "pienso, luego existo" era para él indubitablemente cierta cuando dudaba de todo lo demás, pues ni siquiera el perfecto engaño en materia de conocimiento, aquel que quizá ni percibo, puede engañarme acerca de mi existencia mientras me engaño al pensar.
La duda se vuelve como duda metódica la fuente del examen crítico de todo conocimiento. De aquí que sin una duda radical, ningún verdadero filosofar.
Pero lo decisivo es cómo y dónde se conquista a través de la duda misma el terreno de la certeza.
Y tercero. Entregado al conocimiento de los objetos del mundo, practicando la duda como la vía de la certeza, vivo entre y para las cosas, sin pensar en, mí, en mis fines, mi dicha, mi salvación. Más bien estoy olvidado de mí y satisfecho de alcanzar semejantes conocimientos.
La cosa se vuelve otra cuando me doy cuenta de mí mismo en mi situación.
El estoico Epicteto decía: "El origen de la filosofía es el percatarse de la propia debilidad e impotencia." ¿Cómo salir de la impotencia? La respuesta de Epicuro decía: considerando todo lo que no está en mi poder corno indiferente para mí en su necesidad, y, por el contrario, poniendo en claro y en libertad por medio del pensamiento lo que reside en mí, a saber, la forma y el contenido de mis representaciones.
Cerciorémonos de nuestra humana situación. Estamos siempre en situaciones. Las situaciones cambian, las ocasiones se suceden. Si éstas no se aprovechan, no vuelven 'más. Puedo trabajar por hacer que cambie la situación. Pero hay situaciones por su esencia permanentes, aun cuando se altere su apariencia momentánea y se cubra de un velo su poder sobrecogedor: no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones límites. Quiere decirse que son situaciones de las que no podemos salir -y que no podemos alterar. La conciencia de estas situaciones límites es después del asombro y de la duda el origen, más profundo aún, de la filosofía. En la vida corriente huimos frecuentemente ante ellas cerrando los ojos y haciendo como si no existieran.
Olvidamos que tenemos que morir, olvidamos nuestro ser culpables y nuestro estar entregados al acaso. Entonces sólo tenemos que habérnoslas con las situaciones concretas, que manejamos a nuestro gusto y a las que reaccionamos actuando según planes en el mundo, impulsados por nuestros intereses vitales. A las situaciones límites reaccionamos, en cambio, ya velándolas, ya, cuando nos damos cuenta realmente de ellas, con la desesperación y con la reconstitución: Llegamos a ser nosotros mismos en una transformación de la conciencia de nuestro ser.

Actividad:
1) ¿Qué entiende Jaspers por origen de la filosofía? Describa cada uno.
2) Busque al menos una imagen a modo de representar cada origen del filosofar y explique la asociación.






Parte IV - “Problema Filosófico”.

¿Qué es un problema filosófico? ¿En que se diferencia del resto de los problemas?

Si no sabemos qué es filosofía ¿Cómo vamos a encontrar problemas filosóficos?

En principio debemos decir que un problema (en general) es una interrogante para la que no tenemos aún una respuesta satisfactoria.

Para que un problema sea filosófico:

Ø      Debe se un  problema significativo para todos los seres humanos, es decir, no puede ser un problema privado ni trivial.

Ø      Por lo tanto son problemas que nunca pasan de moda: interesaron, interesan y seguirán interesando a personas de cualquier época, raza cultura o lugar. Son problemas permanentes y universales.

Ø      Las respuestas a esos problemas no es mera información, sino que influyen en las elecciones de las personas y modifican la vida de las mismas.

Ø      Algunos parecen no tener solución, o no tener una solución precisa, comprobable o inmediata.

Algunas pistas entorno a lo que nos estamos refiriendo:

“A ver, ¿Qué te dolería más, perder el celular o perder una amistad? ¿Y si esto fuese por un robo o una traición? ¿Hay alguien en el planeta al que le guste que lo roben o traicionen? Pregunta al resto del grupo o en la calle al primero que se te cruces. ¿Hay alguien en el planeta al que le encante que le mientan?, ¿o qué este deseando que pisoteen su libertad?, ¿o que ante la alternativa “el dinero o la vida”, elijan que le peguen un tiro?, ¿o preferiría estar enfermo a estar sano?, ¿o le de lo mismo la violencia que la ternura, o la inseguridad que la seguridad? Sigue tú”.

Amistad, lealtad, verdad, libertad, vida, salud, ternura, seguridad nadie es indiferente a estas realidades.

Actividad 1: Continúa el texto precedente pensando preferencias u opciones del ser humano sobre “las que no tenemos dudas”.


Actitud filosófica.

Según Julián Marías “El que tiene la vivencia de la filosofía, el que vive el problema filosófico cómo tal problema; el que siente la necesidad de saber a qué atenerse e intenta poner las cosas en claro, aunque no se le ocurra ninguna idea nueva, aunque repiense un sistema ya existente, aunque no añada ninguna tesis propia, (…), esta haciendo filosofía, se está comportando filosóficamente.”

Actividad 3: Expresa con tus palabras según el texto de Julián María ¿cuál es la actitud del filósofo?

Parte V -  Introducción “Ramas de la filosofía”.

Ramas de la Filosofía
Objeto de estudio
Interrogantes filosóficas.
Antropología filosófica
(anthropos: hombre)
El hombre considerado como totalidad y su lugar en el universo.


Estética
(aisthesis: sensación)
El valor belleza, su naturaleza, su relación con los otros valores y con la actividad artística.

Ética
(ethos: costumbre)
El valor bien, su naturaleza, su relación con los otros valores y con normas morales que rigen las actividades humanas.

Gnoseología o teoría del conocimiento.
(gnosis: conocimiento)
El problema del conocimiento, su esencia, su origen, sus límites.


Lógica
(organon: instrumento)
Los métodos y principios para determinar si un razonamiento es el correcto o no lo es.

Metafísica: a) general
El problema del ser: las relaciones entre esencia y existencia, los principios ontológicos fundamentales de la realidad.


Dios, alma y universo (considerado como totalidad)

Filosofía del lenguaje
Origen, esencia, forma (estructura) del lenguaje y su relación con el pensamiento y la realidad.

Filosofía de la ciencia o Epistemología.
(episteme: ciencia)
Versa sobre los problemas entorno a los fundamentos de las distintas ciencias, sus métodos y el valor de la ciencia como actividad humana.

Filosofía de la historia
El sentido y la finalidad del desarrollo histórico.

Filosofía del derecho
Sobre el fundamento de las normas jurídicas y su relación con el valor de la justicia.

Filosofía política
Origen, valor y esencia del Estado analizando no solo sus formas concretas de organización sino también sus formas posibles (Estados ideales o utopías)

Actividad: Complete el rectángulo “Interrogantes filosóficas” utilizando la lista elaborada la clase precedente.
Parte VI
Reflexión entorno a ¿Qué entendemos por filosofía? Desde el programa Mentira la Verdad, Cáp. La Filosofía.



Problema filosófico. ¿Qué es la belleza?[3]
















¿Qué es lo bello? ¿Qué es lo feo?
¿La belleza es objetiva o subjetiva?
¿La captamos por los sentidos, mediante las emociones o la inteligencia?
¿Cómo llegamos a la conclusión que una obra “X” es una obra de arte?
¿Qué es el arte?


Tarea 1.Realiza la actividad de sensibilización. (Ver en clase)


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Estética y Filosofía del arte.

Texto: John Hospers: Estética, filosofía del arte y crítica del arte.

La estética es la rama de la filosofía que se ocupa de analizar los conceptos y resolver los problemas que se plantean cuando contemplamos objetos estéticos. Objetos estéticos, a su vez, son todos los objetos de la experiencia estética; de ahí que, sólo tras haber caracterizado suficientemente la experiencia estética, nos hallamos en condiciones de delimitar la clases de objetos estéticos. Aunque hay quienes niegan la existencia de cualquier tipo de experiencias específicamente estéticas, no niegan, sin embargo, la posibilidad de formar juicios estéticos o de dar razones que avalen dichos juicios; la expresión «objeto estético» incluiría, pues, aquellos objetos en torno a los cuales se emiten tales juicios y se dan tales razones.


 La estética se formula en las cuestiones típicamente filosóficas de «¿Qué quiere usted decir? y «¿Cómo conoce usted?», dentro del campo estético, al igual que la filosofía de la ciencia se plantea esas mismas cuestiones en el campo científico. Así pues, los conceptos de valor estético o de experiencia estética, lo mismo que toda la serie de conceptos específicos de la filosofía del arte, son examinados en la disciplina conocida con el nombre de estética; y preguntas tales como «¿Qué es lo que hace bellas a las cosas?», o «¿Qué relación hay entre las obras de arte y la naturaleza?» -y cualesquiera otras cuestiones específicas de la filosofía del arte-, son cuestiones estéticas.

La filosofía del arte abarca un campo más limitado que la estética, porque sólo se ocupa de los conceptos y problemas que surgen en relación con las obras de arte, excluyendo, por ejemplo, la experiencia estética de la naturaleza. Sin embargo, la mayor parte de las cuestiones estéticas que suscitaron interés y perplejidad en todas las épocas se relacionaron específicamente con el arte: «¿Qué es la expresión artística? ¿Existe verdad en las obras de arte? ¿Qué es un símbolo artístico? ¿Qué quieren decir las obras de arte? ¿Hay una definición general del arte? ¿Qué es lo que hace buena una obra de arte?» Aunque todas estas cuestiones son propias de la estética, tienen su sitio en el arte, y no se plantean en relación con objetos estéticos distintos de las obras de arte.

La filosofía del arte debería distinguirse cuidadosamente de la crítica del arte, que se ocupa del análisis y valoración crítica de las mismas obras artísticas, como algo contrapuesto al esclarecimiento de los conceptos implicados en esos juicios críticos, que es misión de la estética. La crítica artística tiene por objeto específico las obras de arte o las clases de obras de arte (por ejemplo, las pertenecientes al mismo estilo o género), y su finalidad consiste en fomentar el aprecio de ellas y facilitar una mejor comprensión de las mismas. La tarea del crítico presupone la existencia de la estética porque, en la discusión o valoración de las obras artísticas, el crítico utiliza los conceptos analizados y clarificados por el filósofo del arte. El crítico, por ejemplo, dice que determinada obra de arte es expresiva o bella; el filósofo del arte analiza lo que uno intenta decir cuando afirma que tal obra de arte posee esas características e, igualmente, si tales afirmaciones son defendibles y de qué forma. Al hablar y escribir sobre arte, el crítico presupone la clarificación de los términos que utiliza, tal como es propuesta por el filósofo del arte; en consecuencia, lo que escribe un crítico no consciente de esto se halla expuesto a pecar de falta de claridad. Si un crítico califica de expresiva una obra de arte sin tener ideas claras de lo que eso significa, el resultado será una gran confusión conceptual.”[4]

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Textos: Actividad – Belleza.

Consigna: Explica qué concepto de belleza aparece en cada uno de los textos que siguen a continuación y comenta cada uno de ellos fundamentando tu opinión.

A) “El bien ha buscado refugio en la naturaleza de lo bello, ya que la medida y la proporción realizan en todas partes la belleza y  la virtud (…). Si, pues, no podemos captar o alcanzar el bien bajo una sola característica, entendámoslo bajo tres caracteres: la belleza, la proporción y la verdad, y digamos que gracias a su acción común (…) la mezcla es buena.” (Platón: Filebo, 64e)

B) “Todos se ordenan, según sus funciones y sus fines, hacia la hermosura del universo, de tal manera que lo que nos disgusta por separado, si lo contemplamos dentro del conjunto, nos agrada muchísimo.” (S. Agustin: Sobre la verdadera religión. XL. 76)

C) “Lo bello esta hecho de un elemento eterno invariable, cuya cantidad es excesivamente difícil de determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será, si se quiere, alternativamente o todo junto, la época, la moda, la moral, la pasión. Sin este segundo elemento, que es como el envoltorio del divino pastel, el primer elemento sería indigerible, inapreciable, no adaptado y apropiado a la naturaleza humana.” (Baudelaire. En J.M. Valverde: Breve historia y antología de la estética, pág. 198.)

D) “La vida es una cosa tan horrible que el único medio de soportarla es evitarla. Y se la evita viviendo en el arte, en la búsqueda incesante de lo verdadero dada por lo bello.” (Flaubert. En J.M. Valverde: Ibidem, pág. 20.)

E) “En un juicio de gusto atribuimos como necesario a todo el mundo el placer que sentimos nosotros; como si la belleza que adscribimos a una cosa hubiera de ser considerada una propiedad que se sigue de su concepción; aunque la belleza, aparte de la relación con nuestro sentimiento, no es nada en sí misma…” (I.Kant. en J.M. Valverde: Ibidem, pág. 146).

Actividad: Sobre el Arte.

Texto 1 – Actividad. ¿Cuándo hay arte?.

“¿Cuándo algo es arte? Puede ser más fundamental que la pregunta “¿Qué es el arte?” La piedra de la playa no es ninguna obra de arte, pero, bajo ciertas condiciones funciona como arte; una pintura de Rembrandt usada como manta es una obra de arte, pero no funciona, en consecuencia, de ese modo. Y lo que constituye una obra de arte puede que tenga que ser definido en relación con su función primaria, habitual o estándar. La función puede ser la razón fundamental de su “status”.

No son pocas las experiencias con obras de arte que no son estéticas, y no son pocas las experiencias estéticas[5] en las que no intervienen obras. Las obras de arte no funcionan a menudo como tales, y funcionan así frecuentemente cosas que no son obras.”[6]


Texto 2 – Actividad: a) ¿Cuándo una obra de arte es auténtica? b) Busca al menos dos ejemplos que para ti representen el concepto.

“La obra es sustraída”  del constante proceso de la realidad y asume un significado y una verdad propios. La transformación estética se consigue a través de una remodelación del lenguaje, la percepción y la inteligencia de manera que revelen la esencia de la realidad en su apariencia: las posibilidades reprimidas del hombre y la naturaleza. La obra de arte, por consiguiente, re-presenta la realidad que denuncia.

La función crítica del arte, su contribución a la lucha por la liberación, reside en la forma estética; una obra de arte es auténtica o verdadera no en virtud de su contenido (por ejemplo, la representación “correcta” de las condiciones sociales), ni tampoco por su forma “pura”, sino por el contenido convertido en forma.”[7]


Actividad de cierre.

1)      Registra la problemáticas filosóficas y las posturas entorno a la belleza y el arte que se presentan en el programa Mentira la verdad, Cáp. “La belleza”. 
2)      Elabora un trabajo reflexivo problematizando algún objeto valorado como artístico.



Anexo: textos a trabajar.
Texto1
De los bellos cuerpos a la idea de lo Bello
“En efecto, quien hasta aquí haya sido instruido en las cosas del amor, tras haber contemplado las cosas bellas en ordenada y correcta sucesión, descubrirá de repente, llegando ya al término de su iniciación amorosa, algo maravillosamente bello por naturaleza, a saber, aquello mismo, Sócrates, por lo que precisamente se hicieron todos los esfuerzos anteriores, que, en primer lugar, existe siempre y ni nace ni perece, ni crece ni decrece; en segundo lugar, no es bello en un aspecto y feo en otro, ni unas veces bello y otras no, ni bello respecto a una cosa y feo respecto a otra, ni aquí bello y allí feo, como si fuera para unos bello y para otros feo. Ni tampoco se le aparecerá esta belleza bajo la forma de un rostro ni de unas manos ni de cualquier otra cosa de las que participa un cuerpo, ni como un razonamiento, ni como una ciencia, ni como existente en otra cosa, por ejemplo, en un ser vivo, en la tierra, en el cielo o en algún otro, sino la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente única, mientras que todas las otras cosas bellas participan de ella de una manera tal que el nacimiento y muerte de estas no le causa ni aumento ni disminución, ni le ocurre absolutamente nada. Por consiguiente, cuando alguien asciende a partir de las cosas de este mundo mediante el recto amor de los jóvenes y empieza a divisar aquella belleza, puede decirse que toca casi el fin. Pues esta es justamente la manera correcta de acercarse a las cosas del amor o de ser conducido por otro: empezando por las cosas bellas de aquí y sirviéndose de ellas como de peldaños ir ascendiendo continuamente, en base a aquella belleza, de uno solo a dos y de dos a todos los cuerpos bellos y de los cuerpos bellos a las bellas normas de conducta, y de las normas de conducta a los bellos conocimientos, y partiendo de estos terminar en aquel conocimiento que es conocimiento no de otra cosa sino de aquella belleza absoluta, para que conozca al fin lo que es la belleza en sí.”    (Platón. El banquete (384 a. de C), 21 1«, traducción M. Martínez. Hernández., Credos, Madrid, 1993)
Texto 2
“Si consideramos todas las hipótesis que se han hecho o por la filosofía o por el conocimiento vulgar para explicar la diferencia entre belleza y fealdad, hallamos que todas pueden reducirse a esto, a saber: que la belleza es un orden de construcción de partes que, o por una constitución originaria de nuestra naturaleza o por hábito o capricho, es capaz de producir un placer o satisfacción en el alma. Este es el carácter distintivo de la belleza, y constituye su diferencia con la fealdad, cuya tendencia natural es producir dolor. Placer y dolor, por consiguiente, no son sólo acompañantes necesarios de la belleza y de la fealdad, sino que constituyen su verdadera esencia. Y de hecho, si consideramos que una gran parte de la belleza que admiramos en los animales o en otros objetos se deriva de la idea de la conveniencia o utilidad, no debemos sentir escrúpulo alguno al asentir a esta opinión”
(David Hume: Tratado sobre la naturaleza humana)
Texto 3
“Kant, en la Crítica del juicio, asegura que el deleite producido por la belleza es el único verdaderamente desinteresado y libre… el afán de belleza no parece responder a ninguna necesidad concreta ni sensorial ni racional. Sabemos por qué los hombres primitivos hicieron cuencos de arcilla cocida para satisfacer con mayor comodidad su hambre y su sed. Podemos suponer que también los utilizaron para alimentar a sus hijos o dar de beber a sus compañeros sedientos,… Pero ¿por qué los adornaron con una cenefa de figuras geométricas o de motivos florales? Esa decoración no sirve para nada, no cumple en apariencia ninguna función: ningún chimpancé hubiese perdido el tiempo añadiendo tal superfluidad a un objeto cuya utilidad, por lo demás, podría llegar a entender. Sin embargo, esos motivos ornamentales revelan que los hombres no sólo buscan satisfacer sus necesidades sino que también tienen interés en que las cosas sean hermosas o que les parezcan hermosas a ellos. ¿Qué tipo de «interés»? … Kant dice que se trata de un interés desinteresado.
Según Kant, «es bello lo que complace universalmente sin concepto». Las dos características son importantes.
A lo que se refiere Kant cuando dice que lo bello complace «universalmente» no es a que «de hecho» todos coincidamos en considerar «bellas» a las mismas cosas sino a que sólo llamamos «bello» a lo que consideramos que tiene derecho y mérito suficiente en sí mismo para ser considerado así por todo el mundo, mientras que no exigimos tanto al proclamar otro tipo de gustos.
No menos interesante es la afirmación kantiana de que lo bello «no tiene concepto». Según el uso que Kant hace del término, el concepto es lo que nos permite identificar inequívocamente algo y además brinda una regla práctica para construirlo o juzgarlo. Pero aunque podemos identificar conceptualmente que tal cosa es un amanecer y tal otra una catedral, carecemos de una regla o modelo determinante que establezca necesariamente cuándo el uno y la otra merecen el atributo de «hermosura».”        (Fernando Savater: La preguntas de la vida.)
Texto 4
¿Hace falta siempre un descodificador para entender una obra de arte?
Sí, siempre. Es un error imaginar que es posible el acceso a una obra de arte, sea cual sea, con las manos en los bolsillos, totalmente despreocupados, ingenuamente. No entendemos a un chino que nos dirige la palabra si no dominamos su lengua o si no poseemos ciertos rudimentos de la misma. Pero así procede el arte, como un lenguaje, con su gramática, su sintaxis, sus convenciones, sus estilos, sus clásicos. Quien ignore la lengua en la que está escrita una obra de arte se priva para siempre de comprender su significado y, por tanto, su alcance. Así, todo juicio estético se hace imposible, impensable, si se ignoran las condiciones de existencia y aparición de una obra de arte.
El desconocimiento del contexto de una obra conduce a la ignorancia de su sentido. Cuanto más sabemos de su entorno, mejor comprendemos su interior; cuanto menos sabemos de él, más nos condenamos a permanecer en la periferia. De algún modo, conocer la época, la identidad del autor, sus intenciones, transforma al observador en artista. No hay comprensión de una obra si falta la inteligencia de quien la mira. La cultura es, pues, esencial para la aprehensión del mundo del arte, sea cual sea el objeto concernido y considerado. Al proponer un trabajo, el artista efectúa la mitad del camino. La otra es cuestión del aficionado que se propone apreciar la obra.
 (Michel Onfray: Antimanual de Filosofía)




[1] http://www.webdianoia.com/his_fil/origen.htm
[2]          K. Jaspers, (1883 – 1969), psiquiatra y filósofo alemán.
            Fragmento tomado de La Filosofía, Fondo de Cultura Económica, pp. 15-23.
[3] Interrogante que pertenece a la rama de la filosofía llamada Estética. La estética es la reflexiòn filosofica entorno a lo bello, al arte y el gusto.
[4] Fundamentos, en M. C. Beardsley y J. Hospers, Estética, Cátedra, Madrid 1976, p. 97-98.
[5] Experiencia estética: la vivencia que alguien tiene de lo bello mediante emociones y sentimientos estéticos. Se traduce como el gozo o agrado que produce la percepción de las formas estéticas de la naturaleza o de un objeto de arte. Desde el nacimiento de la estética como ciencia, en el s. XVIII, se considera que su objeto de estudio es la experiencia estética, o el análisis de en qué consiste lo bello.
Para que exista experiencia estética es necesario contemplar las cosas con «actitud estética», lo cual exige, en principio, no adoptar una actitud práctica de interés por la utilidad de un objeto, o por su bondad moral, ni una actitud teórica de conocimiento intelectual del mismo. La actitud estética se caracteriza y distingue de cualquier otra por el desapego, el desinterés o la distancia. Estas expresiones indican no sólo, negativamente, la ausencia de interés por la utilidad, la bondad y el conocimiento, sino la necesidad de una actitud positiva de interés por la cosa tal como es sin deseo de posesión.
Supuesta tal actitud, queda la cuestión teórica de cómo se reconoce que un objeto, natural o artificial, es bello. Las teorías que responden a la cuestión pueden ser subjetivistas -«es bello porque a mí me gusta», que equivale «a mi esto me produce un sentimiento estético»-, y por lo mismo irrefutables, o bien objetivistas -«me gusta porque es bello», que equivale a «esto tiene valor estético»- y, en este caso, han de enumerar las cualidades o rasgos que han de poseer las cosas bellas, o ha de presentarse el criterio por el que decidimos que algo es bello: los «cánones de belleza».
[6] Goodman. N. “De la mente y otras materias”. Pág. 221.
[7] Marcuse, H. “La dimensión estética”. Pág.  68-69.